diciembre 25, 2007

Mensaje de Navidad


Odio que la gente odie la navidad. Por eso ya no la odio. Porque si hay un grupo grande e influyente de gente que la odia, ahora yo la quiero. Me emociono con la navidad. Me gustan las luces, el panetón con mantequilla y esperar a la media noche para abrazar a la gente que quiero. Y ni qué hablar de los regalos, si es lo más grandioso.

En realidad hay mucha pose, ¿cierto? Si vas a hablar de Navidad, pues la idea es hablar mal de ella, cuando bien que son los más cursis. En fin: dejo el comentario de ella a otras personas.

"He viajado para pasar Navidad con mi familia. Junto a mí fue la princesa oriental. Se llama "bello presente". Fue un buen viaje, y se lo dije."
(Agradecido muchacho que viajó)

"¿Cómo es posible que nazca otra vez si el año pasado ya nació?"
(Niño que cuestiona a su madre en una iglesia sobre Jesús)

Claro, los taxistas no tenemos aguinaldo.
(Taxista protestando por derechos laborales)

"Ah, ¿ah?... Ya."
(Abuelito sordo de 97 años contestando saludo de Navidad)

"Amanece tan pronto y yo estoy tan sola"
(Chica que le gusta Héroes del Silencio)

"Guau"
(Perro pidiendo trozo de pavo)

"Miau"
(Gato en el tejado malogrando novísimo juego de luces)

"ggdkfdkfkffffflll,,,,hewyt4665u8"
(Artrópodo oteando los desperdicios el 25 de diciembre)

"Agradezco su espacio. Hace varios días estoy estancado en una especie de abertura. No puedo ver el suelo, pero siento que está muy cerca. No puedo moverme. Es como un sueño aunque no acaba. Oí sobre transferencia y espero que funcione. ¿Dónde estoy?"
(Seguramente alguien)





diciembre 18, 2007

La traición de Wong


Estoy por depositar la carta a Papa Noel que ha escrito mi hermana pequeña para el sorteo por Navidad de Wong. Una niña se acerca y le explico que tiene que depositar el original en la boca del muñeco y quedarse con la copia. Lo sé porque he leído atentamente las instrucciones. Lo sé porque soy cliente de Wong por algunos años. Lo sé porque prefiero ir a comprar a Wong que queda a siete cuadras de mi casa que a Vivanda que está a cuatro. Lo sé porque como su pan integral, que considero el más rico del Perú. Lo sé porque ya tengo en la puerta de mi cocina el calendario Wong 2008. Lo sé porque acumulo puntos bonus. Lo sé porque fue allí donde batí mi record de estar parado leyendo un libro, con el curioso agregado de ser uno que nunca hubiera leído: El Presente de Spencer Johnson. Lo sé porque ya me comí un panetón Wong en lata con mi familia y uno en bolsa yo solito. "Pero ésta es la copia" y me enseña una hoja con la fotocopia de la carta. Le leo las instrucciones con cuidado hasta que ella entienda. El muñeco se traga el papel que debe.

Wong se vendió al holding chileno Centros Comerciales Sudamericanos (Cencosud) por US$ 500 millones. Lo cual incluye todas sus tiendas Wong, Metro, Eco, American Outlet, Teleticket y otros terrenos para abrir más locales. Eso es bien sabido ya. También que Wong compra 49.75 millones de acciones de Cencosud y se convierte en su socio por US$ 200 millones. Lo cual representa sólo el 2.5% del total de acciones, algo ínfimo. Es por ello que se ha tenido que recalcar que Erasmo Wong tendrá su asiento en el directorio de la empresa chilena, como parte de este acuerdo. También que él seguirá siendo el presidente del directorio de Wong. Es decir un gran negocio para los Wong, tienen 300 millones en el bolsillo, una derrota para los peruanos. ¿Por qué? vamos por algunos puntos:

1. Wong podría haber crecido mucho más. Tiene ventajas diferenciadoras. Sus ventas habían sido este año por casi mil millones de dólares. Seguía creciendo y podría haber entrado a otros países con su propio estilo que le ha valido el reconocimiento internacional por su calidad de servicio y atención.

2. Ya nos han despojado de varias empresas de bandera peruana. ¿Acaso el Sublime es lo mismo después de que Donofrio fue comprada por Nestle? Inkacola tampoco es peruana.

3. Chile nos ha invadido comercialmente. Casi todos viajan en Lan y quién puede gloriarse de nunca haber comprado en Ripley y Saga. Farmacias también. ¡Y hasta tu cama! que compraste a remate en Sodimac. ¿No nos conviene parar la mano un poco?, y dar alguna preferencia (si de mercados libres se trata) a un francés que está bien lejos. ¿Seremos acaso la sucursal de Chile?

4. Los empleados de Wong tendrán que ajustarse a las reglas del nuevo dueño. Cencosud tiene denuncias por mal trato a sus empleados. ¿Recuerdan la casi graciosa noticia de cajeras que tienen que usar pañales para vender más y no abandonar su trabajo por dos minutos? Pues ellos son.

5. Estas empresas grandes privilegian el ingreso financiero y el copamiento de mercados lo cual seguramente afectará la calidad del producto (incluido servicio). Ya lo dijo nuestro gran Marco Aurelio Denegri: "a mayor público, menos calidad. Ni hablar: eso es así".

6. Wong realizaba el tradicional corso peruano por fiestas patrias. ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Bailaremos para los chilenos? ¿Nos disfrazaremos para ellos, y pondremos a nuestras bellas mujeres en carros gigantes para celebrarlos? Espero que tengan la suficiente delicadeza de olvidar ese corso.

7. Wong se burla de los peruanos. Nos mintieron. Dijeron que no venderían a los chilenos. Lo negaron más de una vez. Y nosotros hicimos tres hurras por ellos. Los Wong se llenan de algo de plata los bolsillos y al diablo lo demás.

8. Algunos dicen que esto debe verse como un éxito para el Perú. Pues Wong ahora podría internacionalizarse. Wong quizás, pero ¡ya no será peruano!, será chileno. ¿Por qué alegrarse? Nos compraron la marca, ahora es suya y harán lo quieran: exportarla o desaparecerla. Da igual.

Ahora, seamos lo más objetivos: Wong no era un buen negocio si de utilidades se trata, dicen algunos especialistas. Quería crecer más pero ante el poder de otras firmas, no lo habría podido lograr, dicen. Así que decidió vender. Una decisión de empresarios. Ahora, existen dos tipos de decisiones: las correctas y las incorrectas. ¿Realmente cree el señor Erasmo Wong y hermanos que esta fue la decisión correcta? Vamos, y no estamos hablando del Perú, que tampoco parece inquietarlo mucho. Me refiero a si esto es realmente un buen negocio. Ahora es un diminuto accionista con cierto poder mediático devenido del prestigio de su marca. Está en el estómago de la ballena y no hay cómo crecer, porque usted se ha convertido en un montón de células que le hacen un lunar simpático al gigantesco cetáceo. Si quiero verlo así, usted como lunar de la ballena es la ballena también. Bien por usted. Habríamos querido los peruanos tener nuestra propia ballena, y con inteligencia y creatividad todos habríamos ayudado.

Don Erasmo Wong, padre, abrió su pequeña tienda en Dos de Mayo. Dicen que era amable y que le inculcó a sus hijos que lo más importante era atender bien al cliente. Así fue creciendo desde una pequeña tienda hasta lo que es, lo que fue.

Hoy Wong de Dos de Mayo en San Isidro luce apagado a pesar de las cientos de bombillas. No hay música. Se siente el tufo fino de la traición. No he comprado pan integral. Fui a depositar esa carta, y quizás vuelva algunas veces más, pero no será lo mismo. La verdad ya no compraré en Wong.







diciembre 13, 2007

Una voz que murió



Conocí a Alfredo Vignolo sólo por teléfono. Un día me llamó, otro día le llamé y otro día me dijo que le daba mucho gusto escucharme y yo le dije que el gusto era mío y gracias y un cómo está usted otra vez.

Alfredo Vignolo murió a la edad de 82 años en noviembre pasado, egresó con la primera Promoción de la Escuela de Periodismo de la PUCP. Hizo una carrera sobresaliente en medios de prensa, también docente universitario y publicó varios libros, uno de los últimos "Ética Periodística". Y podríamos seguir con una lista extensa de todas las actividades que realizó y las distinciones que ganó, pero bueno, no es el caso.

Una vez que hablamos por teléfono le pregunté si asistiría a la Ceremonia de Ex Alumnos Distinguidos PUCP 2007 (en la que en 1999 él fue homenajeado como tal). Me causó cierto sobresalto escucharle decir que "no podía", que "le encantaría" pero que estaba en silla de ruedas. Le comenté amablemente un "ah mire", sin saber muy bien que acepción pueda contener, pero eso dije. Hasta entonces caí en la cuenta de lo viejo que estaba. Su voz gruesa, áspera y fuerte correspondían a un caballero amable e imponente, pero también a un hombre afectado por el paso de los años.

Creo que desde esa vez no me gustan las sillas de ruedas. Mi imagen del señor Vignolo fue abatida por su triste representación de fierros y acolchada desgracia. Y me refiero a que de pronto vino esa silla de ruedas a quitarle la movilidad a sus piernas. Quizás uno es injusto con los objetos, pero ellos saben que se ganan ciertas antipatías por la función que desempeñan. ¿Quién anda con una cruz al cuello? Ok, ok... tienes una respuesta.

Ayer abro la puerta del patio de mi casa y la veo: una silla de ruedas azul. Decenas de ideas pasaron por mi cabeza. Inquirí en mi familia sobre su presencia. Me dieron la respuesta. Ya que no era para nadie de la casa recomendé que se la llevaran de allí, y agregué que había escuchado que "esas" traían mala vibra. Lo cierto era que yo no la quería ahí.

A veces se pierden los números telefónicos. De pronto te rascas la cabeza pensando dónde demonios anotaste ese bendito número. Ocurre otras veces lo contrario. Se te pierden las personas, y eso es peor. Me hubiera gustado al menos estrechar su mano. Una voz tan bien forjada tendría muchas cosas que contar.



noviembre 28, 2007

El Perú se mueve


Para quienes conocen Arequipa sabrán que existe un supermercado llamado El Súper. Yo que la conozco bien no dejo de pensar en la mediocridad de esta tienda. Desde muy pequeño vi este supermercado ubicado en la calle Peral y luego en la Plaza de Armas de la ciudad. Encontrabas lo que necesitabas y ya, era muy pequeño, como yo en aquellos años. Recuerdo sus angostas cajas de pago, pero yo, de menos de un metro, ni me enteraba.

Hace poco, en un reciente viaje a Arequipa, volví a entrar al supermercado: ¡diablos! ¡Era igual! Nada había cambiado. Nada. No puedo pensar en algo que sea distinto. Los productos apiñados como se puede, las benditas tres o cuatro diminutas cajas, todo igual. Ahora sabemos que en diciembre Supermercados Peruanos abrirá un local de Plaza Vea en la ciudad blanca. Así que chau El Súper. Qué pocas ganas le dieron a su supermercado. He buscado en internet sobre ellos, y nada, no existen. He encontrado un foro donde unos arequipeños le echan algunas porras a El Súper para que no "se deje" por los gigantes de la capital.

Por ellos me entero que hay un nuevo supermercado de capitales arequipeños que le hará la competencia a Plaza Vea, se llama Clan Franco. Me alegro un poco. ¿Quiénes son? Bueno me alucino que el man de ahí es un tal Franco. Qué bueno por el gran characato Franco, al menos... ¡Ajá! que rápidas que son las noticias. Me entero por la web de El Comercio que el tal Franco, arequipeño de poca calaña seguramente, está subastando, o lo estaría haciendo, su supermercado Clan Franco al mejor postor: Wong, Tottus o Plaza Vea. ¿Y cuánto pide? No menos de seis millones de dólares. ¿Y El Súper? ¿Alguien querrá comprar ese fantoche?

Mañana se inaugura el CADE en Trujillo. Por allá también andan con novedades. El presidente Alan García inaugurará un gigante centro comercial, el Aventura Plaza. ¿Habrá carritos chocones? Pues lo que sí es cierto es que tendrán a todas las grandes tiendas, Ripley, Saga y todos sus amigos chilenos.

Así que el Perú se mueve. Los capitales se mueven. Hay inversión. No se sabe si el Perú avanza, pero de que a algún lugar vamos, eso es seguro. Si no pregúnteles a los amigos de El Super que se van a la calle por conformistas. Los empresarios viajarán en aerolíneas LAN hacia Trujillo, también se mueven. Mañana me muevo. Tú te mueves. Te compras un pucho. La de los caramelos le da tus 50 céntimos a su hijo, él mucho más sano que tú, se compra un mango, el vendedor de mangos decide mejorar su producción, exporta mangos, mangos perfectos, con el dinero decide darse un viaje por todo el país. Pero antes a comprar ropa a Saga, unos implementos a Sodimac y luego ¡viaja en LAN! ¿Ya saben quién se la lleva?


¿El Súper?


P.D: La foto tiene mis créditos. Dos lindas chicas de Fantabulosos, programa de TV arequipeño.

noviembre 25, 2007

Mezcla en el Teatro Peruano Japonés


Estoy en la cola. He llegado temprano. Mi muy amable amigo Felix me ha invitado al pre-estreno de Mezcla, el espectáculo de danza, teatro y música en vivo dirigido por Vania Masías. Es una función exclusiva para familiares y amigos del elenco. Aquí están todos: los de Ventanilla y los de San Isidro. Todos formando su colita juntitos.

Delante mío está la familia de Andrés, uno de los bailarines que el domingo anterior a esto salió en el reportaje de Cuarto Poder sobre la labor de Vania; ¿cómo lo sé? Él sale para ver que ellos estén bien, saluda a su abuelita que se encuentra sentada en la acera, me doy cuenta que ha traído unas once personas. El espectáculo demora en empezar. Ya vamos como una hora de retrazo. Vanesa Sabba está por ahí y se va afuera a fumarse un pucho. Roberto Ángeles está bien sentado, sonriendo. Pensé que era un tipo duro, pero no lo parece; mi amigo Nicy me dice que en clases es otra cosa, que ahí sí se pone estricto.

¡Empieza el show! Y no importa haber esperado tanto, sobre todo si piensas que has ahorrado unos 70 soles por ver un espectáculo de primer nivel. Y vaya que lo es. Nunca en mi vida he visto una obra del famoso Broadway. ¿Ustedes sí? Pero ya saben lo que dicen: musicales de primera calidad, con todo el glamour de Hollywood. Bueno uno de esos chicos vino acá a Lima para aportar: el gran Luis Salgado, digamos el top latin dancer. Y junto con la esbelta, bella y talentosísima Vania presentan Mezcla. No podemos dejar de mencionar a Rocío Tovar, de Raquel en Llamas, también parte de esto.

Pero vamos ¿qué se ve? Es la historia de amor de un chico de Ventanilla y una chica de San Isidro, y cómo aquel atraviesa cualquier prejuicio social y barrera asnal derivado de éste. Se logra a través de la danza la unión de los peruanos en una identidad común, algo que compartimos y que disfrutamos juntos. Dilo en otras palabras: una fiesta donde todo aquel que se llame peruano, baile. Y eso... todos somos iguales.

Pero mis amigos y yo quedamos prendados de una de las bailarinas. Qué manera de bailar salsa, divina. No me molestaría pagar por recibir unas clases con ella. Y sería un buen alumno: aplicado, atento y servil. Oh diosa del movimiento.

Por cierto en estos días son las últimas funciones. Totalmente recomendable. Vayan.

noviembre 11, 2007

Fuego en La Católica


Le digo al taxista: ¿Y eso? Me dice: no sé. ¿Otra vez un incendio?, le pregunto, sin esperar respuesta. Él no dice nada. Cumple su trabajo, no está para chácharas. Hoy me entero en un diario, que este sábado ocurrió otro incendio, esta vez en el Parque de las Leyendas. De ahí correspondía todo el humo que veía en los cielos de la Universidad Católica desde un taxi amarillo con un economista de la lengua.

Hace no muchos días se incendió la fábrica de pinturas Tekno. También cerca a la Universidad. Ese día, la primera imprensión fue pensar que La Católica se quemaba. Y todo apuntaba a Letras. ¿Algún pucho mal apagado? Bueno, de hecho las proporciones de eso indicaban otras inflamables sustancias más congregadoras que las de a veces un pitillo solitario. You know...

Estos dos incendios tan cercanos a mi alma mater me hacen imaginar lo siguiente. Se quema la Católica. Todo se inicia en el nuevo edificio, el Mac Gregor. Un problema de cables. Se oyó una explosión primero, dice alguién que declara para los chicos de Canal N, los primeros en llegar. Nadie entiende cómo puede arder todo tan rápido, pero el fuego se levanta en grandes olas naranjas de un espontáneo amarillo vivo. Estoy cerca de todo y pienso en la Biblioteca. Los bómberos anuncian su llegada con gran ruido. Me hecho a correr por el tontódromo y lo veo todo desde unos metros. Una mujer de mirada fija, peinado impecable, de unos 60 años ha pensado lo mismo que yo. ¡Hay que salvar los libros! La mudanza es rápida. El fuego está cerca. No hay alumnos. Sólo esta mujer y otras personas que la ayudan en su labor. Uno de los venados parece observar la tarea. Me acerco un poco más y ya detrás de ella le digo: "doctora Villanueva, ¿puedo ayudar en algo?". No, me dice, mientras se llevan los últimos libros en triciclos. "Vámonos de acá", y yo la acompaño.

Esta apocalíptica historia -que por cierto no deseo ni espero y que sólo reservo a mis ilimitadas ansias de imaginar- me sirve para mencionar a cinco personas que no hace mucho fueron homenajeadas por ser Ex Alumnos Distinguidos de la Universidad Católica.

Carmen Villanueva es una de ellas, Directora del Sistema de Bibliotecas PUCP. Las otras cuatro personas son Jorge Avendaño, el abogado con más poder del país según las encuestas; Luis Carranza, actual Ministro de Economía; Teodoro Harmsen, director de Graña y Montero y José Miguel Morales, ex Presidente de la Confiep. Ellos estarán este jueves 15 de noviembre conversando con los alumnos al medio día al costado de la Cafetería de Arte. No habrá incendios, así que se recomienda asistir.

Quizás lo único que arde en la Católica son las brasas de las cafeterías al medio día y, claro, esos amores de costadito en las tardes de los campos de Matemáticas.

octubre 17, 2007

¿Por qué Pizarro no mete goles?




¿Por qué vemos jugar a Perú? ¿Por qué asistimos a su derrota? Hoy mucha gente bromeada diciendo: la apuesta es por cuánto perdemos. Yo agregaba: sí, está bien, yo también creo que así será, pero igual tengo la esperanza de que ganemos. No me equivoqué: perdimos. Me frustré: perdimos.

Y mañana, casi hoy, la gente estará de mal humor. La derrota es la consigna. Una vez más te harás la pregunta, que tal jugó Perú, como si eso fuera importante, que tal, que tal, bla bla... Y de seguro que uno de los subtemas será Pizarro. Don Pedro me decía "estamos jugando con diez", y yo medio lento no le entendí el chiste: el bombardero era el excluido.

Trataba de analizar por qué Pizarro no mete goles cuando se pone la camiseta blanca y roja. Y pensaba que el problema era la cinta de capitán. Veamos, este era mi razonamiento: Pizarro no es capitán en Europa, no usa, por ende, la cinta. ¿Será eso? Será que la cinta apretando su brazo le hacía una torsión extraña que lo reducía. No sé, algún trauma de niño, alguna explicación freudiana.

Sospechaba que estaba equivocado. De todas maneras tenía una pista importante que sustentaría mi tesis y con la cual podría armarle la discusión a cualquiera que quisiera hacerlo. Tenía que comprobar que en el partido de la Copa América donde Pizarro metió dos goles a Bolivia y que permitió nuestra clasificación, él no había usado la cinta. Mi mala cultura deportiva me hacía creer eso. Y, bueno, no era así, sí la usó.

Es bueno saber que estoy equivocado. Muy bueno. Sólo que hoy acerté, y los chilenos nos metieron dos goles. ¡Ajá! Se me ocurre otra idea. Y la lanzaré.

En el partido con Bolivia Claudio usó la camiseta roja, y, ¿de qué color es la camiseta del Bayern donde Pizarro la hizo linda? Rojo también. El problema, claro está, es ¡el color! Entonces: que Perú use la camiseta roja en los siguientes partidos y ya verán que Claudio se transforma en el misilero de los andes, junto con Paolo la rompemos ahí en la delantera. Listo. He dicho.

Ahora, si quieren asegurarse, Chemo, casi te digo esto a ti: empieza a llamar Oliver a Butrón, así como quien no quiere la cosa. Oliver todos los días: Oliver te hace falta tu apromax y todo eso, hasta que se quede con esa chapa. Si te preguntan por qué lo llamas así, diles que lo haces porque es tan bueno en el arco como Oliver de los Super Campeones. Pero tú y yo lo sabemos. ¡Mentira! Le dirás Oliver porque queremos que Pizarro también lo llame así, Oliver, y se alucine que es Oliver Kahn, su querido capitán del Bayern. Ahí lo tendrás metiendo más goles que un descocido. Con esto, mi Chamo, a Sudáfrica.

Caso contrario, y todo el país lo sabe, lo intuye, lo maldice: no clasificaremos hasta Afganistán 2070. Y para eso ya habré muerto o en el mejor de los casos habré tomado la sabia decisión senil de olvidarme que existe un deporte llamado fútbol, y, como Fernando Vallejo, diré que la humanidad se ha ido al diablo si se sienta en sus culos a ver a doce estúpidos en pantalones cortos detrás de una pelota. ¿Estaré en Paris?