
En Arequipa en 1990
Sí vi a Vargas Llosa*
La gente en México me abraza porque Mario Vargas Llosa es mi paisano. No sólo es peruano sino que ambos nacimos en la misma ciudad: Arequipa. Y todos mis amigos mexicanos saben de ella, porque siempre les he recalcado este asunto: y hasta no ha faltado alguna reunión en la que les he cantado el himno de Arequipa, completo. Me preguntan ¿y conoces a Mario Vargas Llosa? Hago una cara de compunción y digo que no, aunque de inmediato caigo en la cuenta: sí, sí lo vi alguna vez. Era muy niño, por eso lo había casi olvidado. Era el año de 1990 (el año en que, por cierto, Octavio Paz también ganó el Premio Nobel de Literatura) y él era candidato a la presidencia de Perú. Llegó en campaña cerca a donde yo vivía, en Arequipa. Es la imagen borrosa de un Vargas Llosa levantando las manos, porque yo estaba a una buena distancia y era un menor de nueve años. Y además porque no me interesaba tanto el asunto. No lo conocía todavía, no había leído en esa época ningún libro de él.
Luego de ese incidente -no recuerdo cuánto después- fui castigado por mis padres y enviado en las vacaciones escolares para pasar una temporada con mi abuelo, lejos de mis amigos. Para no aburrirme, y no pasarla tan mal, me llevé el único libro que tenía de él: La ciudad y los perros. Y fue la entrada a su mundo. Luego leería otros libros de él que me gustaron más, como La tía Julia y el escribidor.
Recientemente viajé a Perú, para reencontrarme con mi familia y mis amigos. Uno de los primeros encuentros que tuve allí fue con mi amigo Hanz Contreras. En una conversación que duró horas él me platicó que estaba leyendo un libro de MVLL: "El viaje a la ficción: El mundo de Juan Carlos Onetti". Me quedé fascinado por la historia de El hablador y que MVLL narra en ese libro, así que lo busqué, compré y de inmediato devoré.
Desde México sólo me puedo imaginar el orgullo y algunos festejos que deben estar realizando en mi tierra, Arequipa, y, claro, en todo Perú y también en Latinoamérica, en general. Porque no se trata de ser nacionalista, finalmente Mario Vargas Llosa es del mundo, digamos del mundo de las letras, a las que ha dedicado toda una vida, de una manera rigurosa. El año pasado escribió una crítica a un libro en el que menciona lo siguiente: "Comencé a leer novelas a los 10 años y ahora tengo 73. En todo ese tiempo debo haber leído centenares, acaso millares de novelas, releído un buen número de ellas y algunas, además, las he estudiado y enseñado..." Ése es él: un lector disciplinado. Un buen lector que felizmente también escribe. Un premio merecido. Un orgullo para -no puedo evitar decirlo- otro arequipeño que ahora lo lee desde México.
*Columna publicada en El Mundo de Córdoba el día de hoy viernes 08 de octubre de 2010
Fredy Fernando Ruiz Condori
Luego de ese incidente -no recuerdo cuánto después- fui castigado por mis padres y enviado en las vacaciones escolares para pasar una temporada con mi abuelo, lejos de mis amigos. Para no aburrirme, y no pasarla tan mal, me llevé el único libro que tenía de él: La ciudad y los perros. Y fue la entrada a su mundo. Luego leería otros libros de él que me gustaron más, como La tía Julia y el escribidor.
Recientemente viajé a Perú, para reencontrarme con mi familia y mis amigos. Uno de los primeros encuentros que tuve allí fue con mi amigo Hanz Contreras. En una conversación que duró horas él me platicó que estaba leyendo un libro de MVLL: "El viaje a la ficción: El mundo de Juan Carlos Onetti". Me quedé fascinado por la historia de El hablador y que MVLL narra en ese libro, así que lo busqué, compré y de inmediato devoré.
Desde México sólo me puedo imaginar el orgullo y algunos festejos que deben estar realizando en mi tierra, Arequipa, y, claro, en todo Perú y también en Latinoamérica, en general. Porque no se trata de ser nacionalista, finalmente Mario Vargas Llosa es del mundo, digamos del mundo de las letras, a las que ha dedicado toda una vida, de una manera rigurosa. El año pasado escribió una crítica a un libro en el que menciona lo siguiente: "Comencé a leer novelas a los 10 años y ahora tengo 73. En todo ese tiempo debo haber leído centenares, acaso millares de novelas, releído un buen número de ellas y algunas, además, las he estudiado y enseñado..." Ése es él: un lector disciplinado. Un buen lector que felizmente también escribe. Un premio merecido. Un orgullo para -no puedo evitar decirlo- otro arequipeño que ahora lo lee desde México.
*Columna publicada en El Mundo de Córdoba el día de hoy viernes 08 de octubre de 2010
Fredy Fernando Ruiz Condori


