febrero 11, 2011

¿Dónde dormiré?


¿Dónde voy a dormir? Cuando estaba a punto de dejar mi país era una pregunta que en los días previos a la partida me asaltaba con frecuencia. Sobre todo en la noche, cuando estaba durmiendo en mi cama, cubierto, abrigado, sobre mi almohada deformada. Y no se trataba del hecho de que no tuviera un lugar seguro a donde llegar, que peligrara mi hospedaje, que me amenazara el hecho de mirar la ausencia de un techo en el cielo. No. Iba a llegar a una casa. Sólo que yo no sabía qué casa era. No conocía a las personas que me abrirían sus puertas, y aunque tenía las mejores expectativas de su hospitalidad, me inquietaba saber que no iba a dormir más en mi hogar. Cuántas ventanas tendrá, una sin duda, ¿o ninguna?; qué tan cerca estará la puerta de la cama, a qué olerá, que no huela a nada, por favor; qué ruidos se inmiscuirán por esa línea de luz debajo de la entrada... Tendría que madrugar para ocupar la ducha. Pensaba esas cosas insignificantes en apariencia, pero poderosamente sugestivas para mí.

Estos días me ocurre lo mismo. ¿Dónde dormiré? Hay notadas diferencias. Esta vez no hay casa segura. De encontrarla es muy probable que no tenga ventanas -de hecho debería procurarme ese panorama-. Si estoy debajo del cielo, contaré puntos celestes, parece interesante; pero hay algo muy humano que me altera: el miedo a congelarme.


febrero 03, 2011

El secreto: niño feliz

Los logros académicos de la primaria rural cordobesa Ignacio Zaragoza a nivel nacional, la han convertido en un modelo a seguir en educación escolar, con una fórmula basada en la calidad de vida de sus estudiantes y un compromiso de maestros, padres e hijos


Las niñas y niños de la escuela Ignacio Zaragoza son felices. "Yo estoy muy orgulloso. Mi escuela es un regalo: puedes cantar, jugar, todos somos iguales", comenta Noé Jorge Ernesto Pérez Rosas de 12 años, y alumno del sexto grado. A unos 20 minutos del centro de la ciudad, y ubicada en la congregación rural Rancho San Matías, esta primaria es la número uno del estado de Veracruz y la número dos de toda la República en calidad educativa, según la última prueba de la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE).
Durante cinco años han destacado en este medidor académico como la escuela número uno de la región, aunque en el 2010 su logro fue mayor, pues alcanzaron la excelencia en el estado y en el país, con 788.53 puntos. De las escuelas oficiales, sólo fueron superados por la Guadalupe Victoria del estado de Durango. ¿Cómo lo lograron?

Poco me enseñarás si no me haces reír
"Nosotros tenemos un reto: enseñarles calidad de vida. No nos interesa tanto que el niño saque un 10, sino que sea feliz. Que se comprenda, que compagine todo lo que lo integra, lo que es la educación, lo que es la familia, los juegos, cantos, eso es lo que queremos que aprenda. Si un niño es feliz, aprende", señala María Eugenia Solís Nieves, directora de la escuela cordobesa.
Mientras ha dejado a sus niños en clase avanzando con una asignación, ella misma es una de los tres docentes, para 120 alumnos, enfatiza en esa idea: "Nos dimos cuenta que los chiquitos están tristes, les falta algo, entonces nos vamos inmiscuyendo y a veces nos damos cuenta de el porqué". Lo que descubren es, muchas veces, un problema familiar. Que buscan resolver junto a los padres.
Gema Hernández, niña de 9 años, ha aprendido algo más valioso que la fecha del día de la bandera -aunque también la conozca-: Le han enseñado a no tener pena de decir las cosas: "Nos ayudan (los maestros) a enfrentar el miedo". A ese tipo de calidad de enseñanza multidimensional se enfoca la escuela. A la directora se le acerca un pequeño para interrumpirla porque no tiene un lápiz de color. Ella voltea hacia abajo, le agarra el rostro, y le dice: "En mi escritorio hay uno, mi vida". Problema resuelto.

Todos hablan lo mismo
En la Ignacio Zaragoza todos hablan del mismo tema. Por ejemplo, ahora están con 'Las plantas, los seres vivos, la reproducción'. Hacen guiones, encuestas, exposiciones, "todo lo que tenga que ver de acuerdo al grado". En estos días irán a hacer una entrevista a un agricultor de la zona. El curso terminará cuando siembren hortalizas. Niños y maestros estudian de forma dinámica, en diferente grado de complejidad. ¿Y la historia?: "Pues el relato de cómo inició la agricultura". ¿Y las matemáticas?: "Pues las medidas del terreno a ser cultivado".
"La nueva reforma (educativa) así es, lástima que no en todos lados se lleva como debe ser", opina la directora. Se le acercan dos niños más, que quieren ir a otro salón. Ella pone voz de general militar y dice: "Se me van adentro, sentados, a terminar el guión", que es una hoja para llenar de aplicación de conocimientos: "Claro, a veces, hay que llamarles la atención, pues sí, son un mundo de niños que hay que instruir".
Otros dos niños están sentados fuera de del salón. ¿Por qué están aquí, están castigados?: "Estamos con el guión, es que adentro no hay lugar". Y es cierto. El salón se hace pequeño para tantos pequeños. El ser una escuela destacada y que empiece a figurar ha aumentado la matrícula. El ciclo pasado eran 76 infantes, ahora ya son 120. La anterior administración municipal les construyó un salón, pero ahora, mencionan, necesitan uno más, además de un techado para su campo de deportes, "para que no nos mojemos cuando llueva y no nos dé el sol", menciona Rosa Alma Rosas de 11 años.

Los niños no faltan, los maestros tampoco
A las ocho de la mañana entran a clases. La hora de salida es a las tres de la tarde. Funcionan como escuela de tiempo completo: allí desayunan y comen. De tres de la tarde a cuatro a los que se les hace complicado aprender algo reciben refuerzo.
Maestros, padres de familia y niños comparten un compromiso de trabajo. Si los profesores tienen que ir en la mañana a un evento entonces trabajan en la tarde y los los padres traen a los menores a esa hora: "Es decir, los niños no faltan en esta escuela. No hay salidas temprano a cobrar (la nómina), ni nada que se le parezca", explica Solís Nieves.
La directora refiere que el reto ahora no es lograr ser la mejor escuela oficial de todo México. "En este año nos llegaron niños, que son buenos, pero que tienen problemas. Nos interesan. Nuestro reto es sacarlos adelante. Algunos tienen problemas familiares, de aprendizaje. La verdad están muy atrasados como vienen, para el nivel de la escuela. Y los estamos tratando de emparejar".

Reportaje publicado en El Mundo de Córdoba el 1 de febrero de 2011.


Jorge Sánches, director de Fandango Films, muestra el reportaje publicado en El Mundo "Secreto: Niño feliz".

febrero 01, 2011

Las últimas bancas



En las bancas posteriores de las iglesias, y a horas convenidas, se sientan los advenedizos. Los que no acostumbran visitarla, y aprovechan el momento en que no se está realizando el rito para entrar en los aposentos del Señor y solicitar una entrevista exprés, sin las molestias de soplarse los sermones y los cánticos. Si se esmeran, se ponen de rodillas y lanzan algunas invocaciones. Murmullos sentidos acompañados con leves agitaciones casi imperceptibles de una cabeza agachada y contrita. Si andan cansados, sólo se quedan sentados a meditar en silencio, con la manos como espejos, en contemplación simétrica. Y eso está bien para ellos: el paso quedo de las almas arrepentidas a veces les procura otra reunión singular, con ellos mismos, entonces se les hace un soliloquio atorado hacia dentro, estertores implacables de su desasosiego se les revelan, se amansan las venas, y les suceden una calma triste. El paso del tiempo. Ayuda, sin duda, los beneficios adormecedores y tranquilizantes de estar bajo esas bóvedas, que cubren el cielo e inundan con la frescura de sus paredes lo suficientemente retiradas y elevadas como para que no haya lugar más grande, que la morada del Todopoderoso, para disipar las penas. Este desprendimiento los deja vacíos. Creen haber sido oídos, se suponen con una oportunidad más a la vuelta de la esquina, en la noche del encuentro, el momento de la llamada telefónica oportuna. Miran sus relojes y se levantan de las sillas. Afuera los ataca el ruido, los persigue un perro, los apura un coche, pero ellos han recibido una inyección de inmunidad ilusoria pero efectiva.


enero 27, 2011

Mi hermana y yo



Algo que siempre me ha llamado la atención de la relación con mi hermana es que yo siento que la quiero no porque lo sea, sino porque es una persona que hizo y hace mi vida diferente. No necesita ser parte de mi familia, yo la habría hecho parte de ella. Es de aquellas personas que uno se alegra en conocerlas. Tenerlas cerca en tu vida, porque te hace sentir especial, como un chocolate relleno de cerezas y cerezas llenas de chocolate.
Como mi viaje nos separó mucho más, nuestra comunicación reciente ha sido sobre todo por mail. A ella no le gusta hablar mucho por teléfono. Al menos no conmigo. Mi mamá es diferente, si bien cuida que no esté gastando mucho al llamarle, siempre te está comentando algo, o haciendo, interminablemente, recomendaciones de los cuidados que debo tener en mi alimentación. Mi hermana dice lo justo, me manda besos y se despide.
Pero sus mails han sido siempre ricos en contenido. No siempre son extensos, realmente casi nunca lo son, pero tienen esos detalles de los sucesos que le ocurren en un día que me hace enternecerme por su valentía, inteligencia y fuerza. Creo que eso lo trae desde muy pequeña. Recuerdo conversaciones tan resueltas y prácticas como si ella fuera una persona con todo el conocimiento de lo que se tiene que saber para tomar un paso que no sabes si te hará reír o llorar. "Es una vieja", "piensa como una persona mayor", decían, y yo no sé si se trataba exactamente de eso. No es cierto que las personas mayores tengan las condiciones, usualmente, para formular pensamientos y acciones sensatos.
Yo le digo que es mi Princesa. Ella me dice Hermanito (por mail).
Ella y yo somos diferentes. No puedo explicar puntualmente los aspectos que nos hacen así, aunque lo sé. Quizás sea que expresamos de manera distinta las cosas que sentimos. Yo soy un marica al lado suyo. Me emociono. Si ella lo hace, no lo demuestra de una manera tan exhibicionista como quizás lo hago yo. Ella es perfeccionista en sus resultados y yo soy soñador en mis proyectos. Aunque dudo de que esta característica sea sólo mía. Ella no puede perder y yo a veces me río de mi derrota.
Dos cosas similares nos ocurrieron. Ella me contó cuando salió en su escuela primaria, frente a todos sus compañeros y maestros, a recitar un poema lonco, que es un poema con modismos y regionalismos particulares de la ciudad de Arequipa, Perú. Cuando estaba en medio de la declamación, la atacó un pasaje de amnesia. No podía recordar los versos que le seguían. Se quedó, me cuenta en un mail, por un instante en silencio. Ante su desesperación (aunque no sé si ella utilizó esta palabra exactamente) hizo algo que me parece increíble. Improvisó. Se inventó lo que seguía del poema, poniendo palabras loncas, sazonando los versos con lo que le estaba ocurriendo en ese momento. No utilizó el personaje poético para plantear una farsa: ella se hizo el personaje poético en cuerpo y voz. La aclamaron al éxtasis. No lo dudo. Yo no habría podido tener su performance. No creo que podría. Y eso que estudié un curso de improvisación en la Universidad durante un semestre.
Entonces recuerdo una situación similar. Estoy yo, en secundaria, parado también, frente a mis compañeros y maestros festejando el cumpleaños del director. Soy el vocalista de un grupo de música folclórica. Desentonamos. Voz y música juntas en un desastre sonoro. Toda mi escuela riendo a carcajadas. Yo sigo cantando y no me apeno. Aplico la de vayamos a terminar de embarrar esto hasta la última nota.
No importa que sea yo un bufón y ella la Princesa. Si la tengo a mi lado, siendo ella parte de mi vida, sabiéndome junto una persona con un poder humano maravilloso, me hace feliz. Mañana cumples 15 años. Y yo recuerdo cómo te enseñaba lo de las ubicaciones de las ciudades, en los países, en el planeta, y cómo me inventaba una manera de dimensionar una verdad poco creíble cuando tienes muebles en frente, detrás una ventana, y un volcán y el cielo. Cuál países que no veo; cuál mundo redondo, si esto está plano. Pero tú me escuchabas atenta y yo creo que no lo hacía tan mal.
Y no sé si recuerdes lo de la gallina que iba a hacer un pastel y... los patos no quisieron ayudar. Te aprendiste ese cuento de memoria. Porque eras tan pequeña que no sabías leer, ni siquiera pronunciar bien las palabras, descifrabas imágenes y me relatabas en tu vocecita esa trama de la mamá gallina que tuvo que hacer sola su pastel, porque los patos flojos no la quisieron ayudar. Los patos flojos. ¡Los patos flojos! Y luego creo que ellos querían comer. Jajaja. Te tengo grabada en algún lugar relatándome esa historia. Pero claro, a mí se me viene pensar en mi pequeña y ya eres más que eso. Espero que compartas conmigo tu presente. Y lo que viene para los dos sea un futuro que nos haga reír mucho.


octubre 30, 2010

Mercado Revolución




Están estos artistas actuando en el mercado Revolución de la ciudad de Córdoba, Veracruz, metidos, acomodados, instalados, mimetizados, guarecidos en el angosto pasadillo. Me acerqué lentamente, primero sin que se dieran cuenta; cuando estuve lo suficientemente cerca, recordé una frase que había oído en un documental sobre fotógrafos de guerra: "No es tan bueno porque no estás lo suficientemente cerca". Me acerqué mucho más... Sentí que no había problemas en hacer primeros planos con mi cámara de 4 MP. Ya era parte del acto. Y la gente caminaba y pasaba como podía para no toparse de frente con nosotros, para no interrumpir la ejecución de la música y la cámara: éramos también el mercado, con la carne colgada reclamando atenciones, las frutas ordenadas por colores, los vegetales y sus anuncios de valor, el piso destruído por donde se cuela también el agua, los comentarios reposados; éramos el camino pintoresco que se busca desde todas las tierras lejanas del mundo... Ahí, al lado...


"Aquí hay mucho de todo y todo adquiere una forma exagerada, todo pretende asombrar, aplastar, sobreponerse a uno. Como si tuviéramos mala vista, mal oído, mal olfato, y si apareciera algo en forma moderada pudiera sencillamente pasar desapercibido. Si es jungla, entonces es grandiosa como la Amazonía. Si es la tierra, es gigantesca como los Andes. Si se trata de la llanura, es infinita como la pampa. Si es el río, entonces el Amazonas es el más grande del mundo. Hay todas las razas posibles y todos los matices de piel: blancos, cobrizos, negros, amarillos, mestizos, mulatos. Hay una variedad de culturas: indígena, española, lusitana, anglosajona, francesa, hindú, italiana, africana. Todas las posibles e imposibles orientaciones y partidos políticos. La riqueza sobra y la miseria también. Los gestos son patéticos y el idioma es florido, abundante de adjetivos. Bazares, mercados, puestos, vitrinas llenas y abrumadas de frutas, verduras, flores, telas, trastos, herramientas, y todo este conjunto continuamente se multiplica, surge desde abajo de la tierra, de las piedras; se multiplica en el mostrador, en las manos, en cien colores llamativos, en el contraste, en el choque, en la explosión. Uno no puede cruzar este mundo con la cabeza tranquila y con el corazón indiferente. Lo atravesamos con pena, desamparados y con la sensación de habernos perdido, con la misma sensación que nos acompaña al ver los murales de Diego Rivera y al leer la prosa de Lezama Lima. La realidad está aquí mezclada con la fantasía, la verdad con el mito, el realismo con la retórica."
Fragmento de "Las botas" de Ryszard Kapucinski, Dirección General Editorial Universidad Veracruzana; Traducción de Gustaw Kolinski y Mario Muñoz; Serie Conmemorativa Sergio Galindo.


octubre 08, 2010

Sí vi a Vargas Llosa



En Arequipa en 1990
Sí vi a Vargas Llosa*

La gente en México me abraza porque Mario Vargas Llosa es mi paisano. No sólo es peruano sino que ambos nacimos en la misma ciudad: Arequipa. Y todos mis amigos mexicanos saben de ella, porque siempre les he recalcado este asunto: y hasta no ha faltado alguna reunión en la que les he cantado el himno de Arequipa, completo. Me preguntan ¿y conoces a Mario Vargas Llosa? Hago una cara de compunción y digo que no, aunque de inmediato caigo en la cuenta: sí, sí lo vi alguna vez. Era muy niño, por eso lo había casi olvidado. Era el año de 1990 (el año en que, por cierto, Octavio Paz también ganó el Premio Nobel de Literatura) y él era candidato a la presidencia de Perú. Llegó en campaña cerca a donde yo vivía, en Arequipa. Es la imagen borrosa de un Vargas Llosa levantando las manos, porque yo estaba a una buena distancia y era un menor de nueve años. Y además porque no me interesaba tanto el asunto. No lo conocía todavía, no había leído en esa época ningún libro de él.

Luego de ese incidente -no recuerdo cuánto después- fui castigado por mis padres y enviado en las vacaciones escolares para pasar una temporada con mi abuelo, lejos de mis amigos. Para no aburrirme, y no pasarla tan mal, me llevé el único libro que tenía de él: La ciudad y los perros. Y fue la entrada a su mundo. Luego leería otros libros de él que me gustaron más, como La tía Julia y el escribidor.

Recientemente viajé a Perú, para reencontrarme con mi familia y mis amigos. Uno de los primeros encuentros que tuve allí fue con mi amigo Hanz Contreras. En una conversación que duró horas él me platicó que estaba leyendo un libro de MVLL: "El viaje a la ficción: El mundo de Juan Carlos Onetti". Me quedé fascinado por la historia de El hablador y que MVLL narra en ese libro, así que lo busqué, compré y de inmediato devoré.

Desde México sólo me puedo imaginar el orgullo y algunos festejos que deben estar realizando en mi tierra, Arequipa, y, claro, en todo Perú y también en Latinoamérica, en general. Porque no se trata de ser nacionalista, finalmente Mario Vargas Llosa es del mundo, digamos del mundo de las letras, a las que ha dedicado toda una vida, de una manera rigurosa. El año pasado escribió una crítica a un libro en el que menciona lo siguiente: "Comencé a leer novelas a los 10 años y ahora tengo 73. En todo ese tiempo debo haber leído centenares, acaso millares de novelas, releído un buen número de ellas y algunas, además, las he estudiado y enseñado..." Ése es él: un lector disciplinado. Un buen lector que felizmente también escribe. Un premio merecido. Un orgullo para -no puedo evitar decirlo- otro arequipeño que ahora lo lee desde México.

*Columna publicada en El Mundo de Córdoba el día de hoy viernes 08 de octubre de 2010
Fredy Fernando Ruiz Condori

octubre 03, 2010

Corazón que crece en la tierra


Esmeralda Morales Trujillo es la autora de "El nacimiento del escudo nacional": un texto leyenda que narra cómo es que nació una de las imágenes más nacionales y patrióticas de lo mexicano: la del águila que está devorando a la serpiente sobre el nopal. Esmeralda dispone en su texto de los siguientes elementos: el hombre, la naturaleza y la lucha entre el bien y el mal.

Nos habla de una familia, en la que una niña es obligada por una malvada bruja a conseguirle un pájaro extrañísimo, tan raro, que ya solo queda uno de su especie. Uno solo en el mundo, y con el que se consigue la vida eterna. La niña a su regreso no trae el ave. ¿Fracasa? Esto enfurece a la hechicera y toma terribles represalias contra la pequeña y su familia. Así inicia su historia. En solo este punto se advierte algo: la autora nunca dice si es que la menor de esa familia, la condenada, falla en su encomienda o no: es decir ella se va y desaparece por meses, dos años para ser exactos. Quizás no regresaba porque el pájaro ayudaría a cumplir sus fines a un personaje que la autora define como terrible y poderoso. Lograr el objetivo es darle más poder, uno ilimitado, al que ya tiene poder. La niña posiblemente cumple un papel heroico: quizás se encontró con el ave, frente a frente, pero renunció a llevarlo a la hechicera, aceptando incluso su propia muerte: la que le había sido prometida si es que no cumplía. Es de resaltar esta omisión porque en ella se advierte lo siguiente: al dejarle al lector (o oyente del relato) esta incógnita, permite que se realice la cuestión, la pregunta de qué fue lo que ocurrió: es la activación de los chicotes de la imaginación que buscan tener controlado los acantilados de lo que no se logra capturar con una explicación determinante: ¿detrás de la puerta, la sombra?, ¿encima de la lluvia, la nube?, ¿debajo de la planta, solo la tierra?

Pero todo esto es un detalle mínimo con el que quiero explicar el porqué de la calidad del relato de Esmeralda. Más todavía: si en él se intenta dimensionar un símbolo mexicano: la esencia histórica de un país. En su texto, que inicia con la historia de esta familia, y la hija condenada, luego entrarán personajes como los mexicas y los aztecas, sus dioses: en ellos sus deseos, designios y promesas. El final es la confluencia de esa imagen a la que cada mexicano le canta: pero ahora con el antecedente de los hechos simples y gloriosos que nacieron de la imaginación de Esmeralda, una niña de 12 años, y que te dicen de dónde vino el águila, cómo creció el nopal y hasta cuáles fueron las intenciones de esa serpiente antes de sucumbir ante el ave.

El relato funciona, si bien se le pueden señalar mínimos aspectos perfectibles. No se diga que a ello se debe que Esmeralda apenas sea una joven, o que no tenga recursos económicos para estudiar más, lo que ella quisiera: con el sueldo de una familia campesina en una comunidad del municipio de Fortín de las Flores, Veracruz: Palo Alto. Pero uno siempre se pregunta: qué podría hacer una niña como ella, con su talento, con una biblioteca copiosa, con una computadora moderna, con el tiempo suficiente para dedicarse a lo suyo. No se sabe.

Esmeralda quiere ser escritora. Recientemente viajó a la capital mexicana, premiada por este relato con el primer lugar nacional en el concurso "Bicentenario y Centenario de Expresión Literaria sobre los Símbolos Patrios 2010". Allí junto a otro grupo de niños de todo el país fue recibida por el presidente Felipe Calderón Hinojosa. Se entiende.

No sé, me gustaría saberlo, si quienes tomaron la decisión de elegir su relato advirtieron que en el detalle del inicio de la historia sobre la muerte de la niña se encuentra un valor interesante: el de la no concesión al poder que quiere corromper. Suponiendo que encontró el pájaro tan raro, que le vio a los ojos, y que lo más conveniente para salvarse a ella y a su familia, era llevarlo a manos de la bruja, la niña toma la decisión de no hacerlo. Claro: No se olvide que Esmeralda, la narradora, dice que esa hechicera era "muy poderosa" y "terrible": ¡cómo darle vida eterna y más poder a un personaje así! No.

El corazón de la niña muerta, al no cumplir los deseos del enfermo ser que corrompe, es llevado al desierto más lejano para ser enterrado; allí, en ese lugar, mucho tiempo después, se nos revela, crecería un nopal muy hermoso. Luego nos enteraremos que sobre ese mismo nopal, alimentado por la sangre de la niña, se posará el águila. Sólo que este detalle no se ve: la voluntad que no acepta el mal y que se opone a él hasta sus últimas consecuencias: el corazón que crece en la tierra.

Aquí el relato completo en la voz de la autora: Esmeralda Morales Trujillo:






Crédito de la foto: Ramón Hernández (El Mundo de Córdoba)