agosto 16, 2008

Llantas a la ley


La información proviene de El Mundo de Córdoba. Arturo Ruiz Martínez comete una falta de tránsito con su coche. El Agente René Houdini le señala la infracción. El conductor lo atropella. Lugar del hecho: Avenida 3 y Calle 1. Al costado de Palacio Municipal. A una cuadra de la Policía de Tránsito. Frente a la Catedral. En el mero centro de la ciudad. ¿Qué significa esto?

Según ese cerebro: Uno puede gritarle a la autoridad que no tiene la razón, alegar que anda apurado y que se deje de tonterías, arrollarlo a discreción si el uniformado ofrece resistencia. En Córdoba no hay ley que valga si se tiene poder. Y una buena pasada con llantas es el mejor escarmiento para policías inconscientes que quieren hacer respetar las normas.

Si el alcalde Juan Lavín quiere que Córdoba siga avanzando con fuerza y dejar pasar este caso alegremente, le recomiendo:

Eliminemos a la Policía de Tránsito. Nos evitaríamos altercados, oficiales agredidos y las pistas estarían más libres para sujetos del ímpetu del señor Ruiz Martínez.

agosto 09, 2008

El Presidente que no llegó a Córdoba

Un grupo de habitantes de la colonia Colorines en Córdoba no pudo ver a Felipe Calderón. Ellos tampoco querían verlo a él. Querían saludar a Fidel Herrera, el Gobernador de Veracruz. Yo los encontré tomando refrescos y molestos. Me metí entre ellos, eran un grupo de 35 personas calculo. Les mostré mis credenciales. "No queremos a la prensa", gritó alguna o alguno, estaban acalorados. Me fui hasta el centro mismo de la muchedumbre y hablé con su representante. Me invitó un refresco, el cual, como manda la política, rehusé aceptar en primera instancia, pero insistió diciendo: "Toma, toma, además yo no pago, jajaja". Ante esa jocosa insistencia, y viéndome rodeado de todos ellos, y ante la idea de que un rechazo es una ofensa, acepté. Lanzan injurias contra Felipe Calderón.
Un grupo de perredistas levanta pancartas de insultos contra el presidente. Se lanzan con más descalificaciones, quejas y protestas contra él frente a los micros. Desde que tomaron una dependencia policial en Córdoba, no les presto mayor atención. Quien viola las leyes de manera tan escandalosa no puede estar pretendiendo que se le tome en serio.
Ella vino con toda su familia. Quiere ver al Presidente. Sólo que la separan unas cuatro cuadras de la nueva clínica del IMSS que sería inaugurada. Su niña, de unos cuatro años, le pregunta: "¿Vamos a entrar mamá?". "No mi hija, no podemos, ¿no ves la reja?". La pequeña hace un movimiento rápido y atraviesa la reja verde oscuro. "Yo sí puedo".
Me encuentro a otra mamá en el centro de acreditación, allí donde sólo entran los invitados que tienen que pegarse un sticker horrendo en la ropa. Empezamos a hablar. Me enseña la carta que ha escrito su hija. Le digo que soy periodista. Ella corre y trae a su niña, me la pone en frente, saco la grabadora y le digo a ella, que tendrá unos 10 años:
¿Nos puedes contar, dentro de lo posible, qué le escribiste al Presidente en tu carta?
...
Le tomo unas fotos. La mamá sugiere darme la carta. Dice que ya se tiene que ir. No la acepto, le digo que quizás puedan ver a Calderón, que espere un poco más, y sé que miento de la manera más flagrante.
De acuerdo en que Felipe Calderón fue elegido presidente de México por una pírrica mayoría. Que la oposición es fuerte y que llegaba de visita a un estado y una ciudad priista. Pero, los del PRD no sumaban más de 17 personas, los del PRI unos 40 y tantos. Entonces a qué le teme.
"A la delincuencia joven, al crimen organizado". ¿Ah si? Pero si acaba de invertir no hace mucho unos 226 millones de pesos en su seguridad personal. Así que su pellejo anda bien resguardado. Cualquier cordobés pudo comprobar esto, con el despliegue de efectivos policiales federales, estatales, militares, patrullas y tipos medio brutos, como el que me topé en una reja y a quien tuve que repetir más de una vez mi inquietud, porque se le hacía difícil el idioma español. Un par de monosílabos y pudimos comunicarnos. Este cerro de músculos daría la vida por cualquiera, no porque tenga valor en sus huesos, sino la ignorancia al uso oportuno y a flor de piel.
Felipe Calderón no vino a Córdoba. Yo me resisto a creer que así fuera. Quizás llegó al IMSS, a ESBAO, pero a Córdoba, a ver a los cordobeses, a esta tierra, ni se asomó.

julio 20, 2008

"A qué hora cierra"

El primer libro que me recomendaron leer algunos amigos mexicanos es "El laberinto de la soledad" de Octavio Paz. Llego a la biblioteca de la ciudad. Le digo a la persona que guarda las maletas en la entrada "hasta qué hora abre". Ella me corrige: "No, querrá decir, a qué hora cierra".
Lo curioso es que yo leo a Octavio reflexionando sobre los mexicanos y me encuentro esto escrito. El mexicano cerrando, nunca abriendo, el reservado, el que no se entrega, el que nunca "se raja". Claro que para mí es algo contradictorio. He encontrado mexicanos muy amables y para nada cerrados, todos ofreciendo y entregando. Aunque, ahora que lo pienso, todas estas personas han sido mujeres. Sí, casi todas mujeres, sólo mujeres. Ellas tienen la raja, están abiertas, dice Octavio.
Supongo que es lo maravilloso de escribir. No lo entendía. Pero ahora veo que todo ese mundo de maravillosas, amables y atentas personas está integrado en un 99 por ciento por mujeres mexicanas. Esto no excluye, ni quiero decir, que la entrega humana de los mexicanos se vea representada sólo en sus mujeres, y, por lo contrario, la actitud recelosa sea exclusiva de los hombres. Nada es absoluto.
Me sorprendió tanto la corrección que me hicieron y, luego, encontrar en las palabras de Octavio una explicación de algo en lo que no había reparado, y más ahora, entenderlo de manera completa. Me pregunto qué pensarán los mexicanos, ¿estarán de acuerdo? No entrando en el análisis de las implicaciones de la actitud hermética, ni en sus causas -para eso vayamos al libro- me pregunto si coincidirán en ello.
Me gustaría saberlo.

julio 12, 2008

¿Cómo se siente tener un IPhone 3G?


Me dice mi editor que vaya a hacer un mystery shopper a la tienda de Telcel para ver el nuevo IPhone 3G. Afuera hace calor, más de 27 grados, dentro de la tienda la cosa no mejora. La verdad no tengo mucha idea de qué va el famoso IPhone 3G. No soy muy dado a la tecnología, ahora incluso sobrevivo sin celular. Pero ahí estoy yo. Entre con el paso seguro, sonrío a la gente. Pregunto a la señorita junto al café: quiero saber sobre el IPhone 3G. Me señala a otra señorita, de un peinado más compacto y traje azul, me acerco: quiero saber sobre el IPhone 3G. Se acerca un hombrecillo de terno impecable, también con el peinado más compacto (¿cuánto gel le echan a eso?). Ella me explica algunos detalles, el hombrecillo me mira, ella dice: "quiere pasar a aquella ventanilla para que le den más informes". Sonrío y digo que sí. El hombrecillo me invita a un café mientras espero. Y ahí lo tengo, junto al café, el famoso, el novísimo IPhone 3G. Puedes tomarlo, me indican. ¿El café o el IPhone 3G?

Diminuto y estupendo aparato. Un IPod, un celular y navegador de internet. No había visto tanta rapidez para navegar en un celular antes. Su tecnología cover flow te permite pasar fotos a lo Tom Cruise (Minority Report). ¿Si vieron ese film? Tom maneja una computadora que se activa en el aire, lo hace con sus manos, sus dedos. Con el IPhone 3G sólo necesitas una pantalla en tu mano. Tener un IPhone 3G te hace sentir especial y, sobre todo, la persona más "civilizada" del mundo (ojo Apple, espero mi cheque al correo). ¿Cómo funciona? No necesitas ningún manual para averiguarlo, es sencillo. Olvídate de la pregunta "¿para qué sirve este botón?". ¡No los tiene! (bueno unos tres por ahí), todo lo haces al instinto de tus dedos con su pantalla Multi Táctil (¿Apple eso merece otro cheque?). Y si usted no se convence aún para vender la joya de la abuela y comprarse un IPhone 3G now, piense en esto: su tecnología GPS con mapas te permite ubicarte en el mundo. ¿Dónde estás? Pues déjame que no lo piense, que lo haga mi IP3. Si bien su cámara sólo tiene una resolución de 2 Mp., lo compensa bien la pantalla amplia y la manera divertida de administrar tus fotos. YouTube, Hotmail, Google, todo está allí.

Terminó mi café. Es mi turno en la ventanilla. Precios. Detalles tecnológicos. Planes de compra. Lo tengo todo y hasta me lo imprimen. Soy un cliente. Digo, gracias. Todos sonríen. Regreso por el Iphone 3G, no puedo evitar volver a tenerlo una vez más y ¡hacerlo!

La vida es miserable. De la vaca a la leche, de la leche al queso, del queso a la rata, de la rata a los laboratorios, de los laboratorios a la morfina, de la morfina a la industria, de la industria a la televisión, de la televisión a la brutalidad, de la brutalidad a la democracia, de la democracia a la globalización, de la globalización al aislamiento.

Solo. ¿Te pondrás a escribir esto desde el IPhone 3G?

junio 29, 2008

La muerte de un periodista


Sé que hace unos días murió el periodista Jorge Salazar. No he podido escribir nada y hasta ahora se me hace difícil, sobre todo por dos razones: no soy nadie para decir algo y es de mal gusto (como diría él) hablar de alguien cuando ya no está presente. ¿Para qué?

Entonces no quiero hablar de Jorge Salazar, de lo buen periodista que fue, de los cargos que ocupó, de los premios que ganó, de sus principales cualidades y gustos, ni nada que se aproxime a eso.

Me da un poco de pena esto de la muerte. Desde que sé que no hay nada más allá, me alarma algo. Cuando se acaba el negocio, todo se va a la mierda. Aquellas vivencias que vamos teniendo cada día son lo que realmente vale, aquellos pequeños triunfos, esas sonrisas. ¡Ay!, si uno pudiera llevarse, vamos, aunque sea una almohada, un par de centavos para el camión, nada, la muerte te arrastra calato, sin cuerpo, sin sangre, sin neuronas y sus maravillosas conexiones, te expulsa al mundo, al final de una calle, al empiecito de una nariz de pelos grises, al unísono chubasco de las madrugadas, al mojado rincón de los grillos. Yo lo sé. Todos lo saben. En el momento del final no se va el alma, que no existe, que es un cuento, que está bueno para sentirse especial; se van tus ideas, tus recuerdos, tus convicciones y miedos, todo eso esparce al mundo como energía, a regarse como se pueda y se venga. Es más cierta que nunca esa frase que dice: "no somos dueños de nada".

Él ya andaba enfermo. Ahora es del mundo. Yo espero que en el aire, en el baile de un grano de polvo que perciba en la cocina de un buen lector atestado de libros un hilillo de un buen plato de comida y el rumor de un gol.

¡Los periodistas nos merecemos más, carajo! Uno anda buscando la verdad, ¿ya no estamos ganando más batallas que nadie?

junio 28, 2008

Apatía en el Golfo

Yo sé que quieres cambiar el mundo, me dicen. Salgo a la calle ajustando mi mochila a mi torso ahora delgado por la falta de comida. Sé que pronto comeré así que mi cuerpo se calma y anda conmigo. Llego al paradero o parada de camiones como le llaman en este país y me doy cuenta de lo pequeña que es. Yo no puedo entrar en esto si estirara todo mi cuerpo y no agachara la cabeza. No necesito intentar encontrarme con el metal, a cierta distancia sé que estoy en lo cierto. ¿Qué comeré hoy?
Ahora vivo en Córdoba, una ciudad en el estado de Veracruz. Ayer por la tarde convocaron a una marcha por la seguridad ciudadana, esto a raíz del asesinato de Karina Reyes, una joven estudiante de la Universidad del Golfo de México. Secuestrada y luego muerta. Esperaba si no ver a parte de la población, al menos a muchos estudiantes de esa casa de estudios. No fue casi nadie. Pude contar 47 personas que empezaron la marcha y 46 que la terminaron.
Alguna prensa, la mayoría, los esperan en la Plaza, muy cómodos para tener una foto y hacer preguntas desubicadas. Un discurso breve, unas palmas y se acabó. Todos a casa. ¿Dónde estaban los estudiantes de la Universidad? ¿Muertos de miedo en sus clases o rascándose una oreja frente a la televisión hogareña? Los pocos, los valientes, los verdaderos ciudadanos estaban furiosos ante la apatía de la población. No reproduzco sus opiniones pues no me siento de lo mejor hablando mal de una tierra que -en lo poco que llevo aquí- me ha dado sólo satisfacciones personales.
Y hoy tenía que hablar. Denunciar. Pues el verbo si casi estéril casi nada sólo en mí. Comí pollo a la naranja con tortillas y arroz blanco. Vine a escribir.

junio 05, 2008

La mentira en el medio ambiente


Créanlo o no el medio ambiente también está compuesto por seres humanos. Y ya que acabamos de celebrar el día mundial del medio ambiente dediquemos este post a la especie que busca destruir el planeta de costa a costa y a toda costa.

Me pregunta mi padre ¿por qué es tan perversa la mentira? Pues porque el deshonesto, dentro de su cabeza -en ese escenario imaginario burdo que le corresponde-, elimina todo lo que le rodea para obtener un resultado a su favor inmediato a través de una realidad falsa. Esto, aunque no parezca fácil de entender, provoca desarreglos al sistema de convivencia universal que casi siempre conducen a graves accidentes para todos. Es quizás oportuno tener en cuenta los siguientes dos aspectos. Uno práctico y cotidiano y otro de orden científico y más riguroso.

Pensemos en la frase muy conocida: "la verdad siempre sale a la luz". Y cuando la verdad se abre paso, ay, cómo le va a la pobre y endeble mentira, se escurre sucia en su propio barro maloliente. El daño, sin mucha exclusividad pero sin fallar, recae en el embaucador. Aquello de la fábula del pastor y el lobo nos habla sobre la pérdida de las ovejas, pero no dice nada sobre el final del embustero pastorcito, para mí que le dieron tremenda paliza. Esopo se ahorró esos detalles.

"El efecto mariposa", en el marco de la teoría del caos, nos habla de lo que puede causar el simple aleteo de una mariposa: un furioso tornado. En el mundo ocurren muchas cosas que no venos. Ya no sólo hablamos de átomos, sino de de neutrinos atravesándonos una y otra vez. Es una locura. Tú lanzas una piedrita al lago, la moneda a un pozo, y realmente puedes esperar que tus deseos se cumplan. Claro, tienes que tener en cuenta que el "ambiente" no necesariamente tiene la velocidad que esperas.

La mentira es una forma de atacar la realidad. De esculpir engendros y destruir órdenes. Los animales ni las plantas andan por ahí inventando cosas. El fraude desgasta ánimos, pierde voluntades y arrastra cambios no previstos en el ambiente. Si es aquí donde estamos todos, en la misma caja de comunes y habituales, sin más dónde ir, ¿a qué sitio podría descargarse esa frustración, esa ira? Esa energía no se pierde, se transforma. La mesa que golpeaste, las lágrimas que derramaste, la sonrisa que ahogaste.

De por sí vamos a un ritmo y al planeta no se le ocurrió que la especie humana tuviera representantes que usaran la imaginación para mandar el mundo a la mierda. Está bien plantar arbolitos. Pero hay que saber si esas manos no andan manchadas de algo y por fertilizante hagan pasar insecticida. La mentira es muy perversa. Y como es una cualidad humana, tanto peor.