Mostrando entradas con la etiqueta lima. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lima. Mostrar todas las entradas

diciembre 05, 2013

La noche de la ermita de Barranco



El día de la invasión la ermita estaba ardiendo. Los padres de los padres de estos gallinazos vieron el techo caerse en pedazos de fuego y sintieron el dolor y el miedo que recorrían las venas sobresaltadas de los pobladores. Se estremecieron sus plumas. Como esta tarde en que la noche cae y ellos abandonan la vigilancia intimidante desde la cúpula. 

Barranco vive. En sus calles los niños juegan, y la comida marina se pone en parrilla, el cajón, la guitarra y la Flor de la Canela segundo piso de madera. Sopla el mar sus gotas en la cara. Y cuando oscurece, los jazmines se entibian y el puente se viste de luces, la gente pasea cálidamente, sonríen sobre el pozo del mirador los jóvenes.
A esa hora justamente los gallinazos dejan las cúpulas y vuelan. Uno por uno y juntos planean, se enfurecen en el cielo matizadamente azul de la tarde que muere. Luego para todos los ojos desaparecen. No se ven los gallinazos. Pero eso sólo en apariencia.
Es de noche: la ermita tiene las luces interiores encendidas. La puerta abovedada está cerrada. El reciento de oración murmulla. Han puesto las patas en el suelo, se han deslizado por la entrada, lado derecho, junto a la gruta de la Vigen, dejando en el patio frontal las plumas. Nadie los ve. Nadie repara en esos sacerdotes de la noche que se levantan, enanos y flacos.
El techo de madera de la ermita está hueco lo sufiente como para dejar ver el cielo negro paralelo entre las tablas. El viento que se cuela en picada les despeja la faz. Una mirada atemorizante. Un canto sordo que se repite cada noche en Barranco.

octubre 08, 2010

Sí vi a Vargas Llosa



En Arequipa en 1990
Sí vi a Vargas Llosa*

La gente en México me abraza porque Mario Vargas Llosa es mi paisano. No sólo es peruano sino que ambos nacimos en la misma ciudad: Arequipa. Y todos mis amigos mexicanos saben de ella, porque siempre les he recalcado este asunto: y hasta no ha faltado alguna reunión en la que les he cantado el himno de Arequipa, completo. Me preguntan ¿y conoces a Mario Vargas Llosa? Hago una cara de compunción y digo que no, aunque de inmediato caigo en la cuenta: sí, sí lo vi alguna vez. Era muy niño, por eso lo había casi olvidado. Era el año de 1990 (el año en que, por cierto, Octavio Paz también ganó el Premio Nobel de Literatura) y él era candidato a la presidencia de Perú. Llegó en campaña cerca a donde yo vivía, en Arequipa. Es la imagen borrosa de un Vargas Llosa levantando las manos, porque yo estaba a una buena distancia y era un menor de nueve años. Y además porque no me interesaba tanto el asunto. No lo conocía todavía, no había leído en esa época ningún libro de él.

Luego de ese incidente -no recuerdo cuánto después- fui castigado por mis padres y enviado en las vacaciones escolares para pasar una temporada con mi abuelo, lejos de mis amigos. Para no aburrirme, y no pasarla tan mal, me llevé el único libro que tenía de él: La ciudad y los perros. Y fue la entrada a su mundo. Luego leería otros libros de él que me gustaron más, como La tía Julia y el escribidor.

Recientemente viajé a Perú, para reencontrarme con mi familia y mis amigos. Uno de los primeros encuentros que tuve allí fue con mi amigo Hanz Contreras. En una conversación que duró horas él me platicó que estaba leyendo un libro de MVLL: "El viaje a la ficción: El mundo de Juan Carlos Onetti". Me quedé fascinado por la historia de El hablador y que MVLL narra en ese libro, así que lo busqué, compré y de inmediato devoré.

Desde México sólo me puedo imaginar el orgullo y algunos festejos que deben estar realizando en mi tierra, Arequipa, y, claro, en todo Perú y también en Latinoamérica, en general. Porque no se trata de ser nacionalista, finalmente Mario Vargas Llosa es del mundo, digamos del mundo de las letras, a las que ha dedicado toda una vida, de una manera rigurosa. El año pasado escribió una crítica a un libro en el que menciona lo siguiente: "Comencé a leer novelas a los 10 años y ahora tengo 73. En todo ese tiempo debo haber leído centenares, acaso millares de novelas, releído un buen número de ellas y algunas, además, las he estudiado y enseñado..." Ése es él: un lector disciplinado. Un buen lector que felizmente también escribe. Un premio merecido. Un orgullo para -no puedo evitar decirlo- otro arequipeño que ahora lo lee desde México.

*Columna publicada en El Mundo de Córdoba el día de hoy viernes 08 de octubre de 2010
Fredy Fernando Ruiz Condori

septiembre 02, 2010

Vanesa y Lola



Lima es una capital pegada al mar con una diversidad efervescente. Una gran ciudad está llena de lugares para divertirse. Los jóvenes caminan por las calles iluminadas buscando el lugar donde quedarse a pasar la noche. La oferta los lleva de una estancia de luces, sonido y trago a otra, atrapados por la tonada favorita, la de moda, la imprescindible, la que los hace viajar, sobre el cielo de Lima, gris, donde ellos quieren ponerse a bailar. El camino sigue por un vaso con hielo, por alguien que hizo una llamada para decir que se ha movido y que la nueva ubicación no es Barranco, que ahora se encuentra en Lola Bar en Miraflores, uno de sus distritos más famosos.

Allí vamos en un taxi amarillo. No reconozco el camino. Lola es una disco gay. Me dicen si no tengo problemas en ir a un lugar así. Claro que no: vamos. Ninguna especial expectativa, en el trayecto no he hecho más que pensar en si Vanesa venía también al mismo lugar donde todos se han movido. Había hablado unos minutos con ella en la anterior disco de Barranco: me había aniquilado el acariciar de su perfume, y cómo se me iba metiendo por las narices y los ojos. Pegada a mí, para poder captar sus palabras había descubierto también una manera particular de hablar de las limeñas que me fascinaba.

Ella era bisexual. Sí había llegado a Lola, que para mi sorpresa resultó ser un lugar muy en ambiente: repleto de gente, pero gente agradable, que baila a cien, que salta, que bebe respetando al que está al costado. No parecía que hubiera campo para el grupo, pero subimos al segundo piso y nos pegamos a una baranda. Allí bailamos. Como la música estaba tan buena, no me importó sacar a bailar a una de las amigas de Vanesa, que estaba al otro extremo. Cuando mi acompañante se fue, jalé a Vanesa a bailar conmigo. Pude tocar su cintura pequeña. Era muy delgada y eso elevaba mi complacencia. Pero lo que me tenía subyugado más que su delgado cuerpo era su aroma. Mi debilidad. Una combinación letal de finezas medidas delicadamente. Toda Vanesa entraba en un solo brazo. Lola era el punto.

Vanesa me había preguntado si olvidaría su nombre. No. Tampoco se me ha quitado su perfume: del cual nunca quise enterarme, no importaba, de nada valdría saberlo, porque en nadie más le iba a quedar como a ella, que olía como esa noche de Lima, como Lola, como cuando te tomas un vaso de licor y te queda un pequeño trozo de hielo que muerdes entre los dientes y luego expiras ese último sabor, y crees que todo va bien en el mundo donde estás en ese momento parado, porque la música no deja de tin pum tin pum… : un mojito, por favor.
Imagen de Capepe-mojito

marzo 13, 2008

Las polillas y la lluvia

Hoy llueve en Lima. Llueve con gotas grandes y espaciadas. ¿Es verano?, esto ocurre, pero qué más da, es el cambio climático, la corriente de la niña, el niño y todos sus primitos, es, como se dice, ...pues, no lo sé...

Llueve. Dios llora. Dios orina. Dios se deshace a gotones. Llueve en Lima en verano. ¿Han visto muchas polillas en sus casas? Yo sí. Muchas. Por todas partes. Pero estoy en Universitaria frente a la Católica y espero una combi para que me lleve a la casa de mi amigo hanz. Sólo que no sé dónde ir exactamente. Llueve. Le llamo a su celular pero no contesta. Y llueve. Hoy 13 de marzo llueve. Soñé con mamá. Hoy muy temprano le llamé "mamá, soñé contigo". Le gustó que le dijera eso. Cuenta, cuenta me dice, al otro lado del teléfono. Le explico el sueño y se aparece ella, la del inglés, en el tontódromo, la gran avenida, la avenida Dintilhac, ¿por qué? porque me lo acabo de inventar, yo solito y estoy seguro de que a nadie más se le ha ocurrido: la avenida Dintilhac. No dejo el teléfono, no le corto a mamá, no, a mamita nunca. Pero es la del inglés con su mirada de costado. Sé que me mira, pero yo no puedo colgar el teléfono. Y ahora llueve y me canso de esperar un carro que no sé qué carro y hanz no contesta.

Llueve. Regreso a casa porque llueve mucho y me digo: llueve, no es una buena señal. ¿Por qué hice eso? ¿Tendrá que ver la noche en Huanchaco? Debe ser, es mucho probable que haya visto otra vez esos cangrejos saliendo como disciplinados soldados del camuflaje de la arena mojada y oscura tras el mar Bel canto. Pues cuando yo los veía llovía como hoy. Feo.

Llueve y llego a casa donde ya no llueve tanto. Y ahí están: todititas en el techo de la cocina. Son polillas flacas. Me encierro con ellas y mientras las maldigo y les mento la madre las mato una a una. Mierda, qué se han creído, qué se han creído para venir aquí, qué me miran, qué mierda se han creído. Plaf, plaf, plaf, plaf. ¡Por qué mierda han pensado esto! Plaf, plaf.... plaf. Rollo de periódico de empleos en sus rostros líneos y sus ojos que nunca conoceré. ¿De dónde vienen tantas? Me decido ir hasta le fondo (en francés), porque como le dijera a papá: yo hago las cosas bien. Busco su nido. ¿Llueve? Un pote de harina de cebada, ahí estaban todas, saltando, engendrando, copulando a todo dar y con fruición, escándalo y descaro. Yo las miro a través del diáfano pote. Les hago unas muecas de asco. Las envuelvo en plástico. Qué se pudran con su harina. Qué se la metan por sus sexos, la devuelvan por sus trompas y se la trasmitan a sus hijos y que se los coman a ellos también y que los caguen y se los vuelvan a comer. Que se coman entre todas, que se les acabe el aire, que se caigan, que no vuelen, que sean miles, que sientan asco, que se coman, que se pudran, que se hagan una bola verde, ¡que se hagan polvo! Yo me quedo luchando con las últimas fugitivas del pote. Y como yo hago bien las cosas, limpio con papel higiénico el rastro de la matanza, levanto sus alitas y las meto todas bien envueltas al tacho de la basura. ¿Llueve, hanz? ¿Tú qué crees?

Imagen de Francisco Toledo

febrero 19, 2008

Eclipse total de Luna


Debemos mirar al cielo. Hoy, miércoles 20 de febrero, tendremos un eclipse total de Luna que podremos apreciar en todas sus etapas. Según la NASA podremos ver estos fascinantes colores en la Luna: naranja claro, rojo sangre y un café oscuro. Tendrá una duración aproximada de tres horas y 26 minutos (no incluye las fases de penumbra). Todo empezará a las 19 horas con 36 minutos y 25 segundos y tendrá su punto máximo o máximo esplendor a las 22 horas 26 minutos y cinco segundos.



¿Qué ocurre?

A nuestro planeta se le dará por pasar entre el Sol y la Luna, de forma tal que los tres se encuentren alineados. El disco de la Luna se sitúa justo detrás de la sombra proyectada por la tierra y en su mejor momento podemos ver una Luna naranja.

Es imperdible este gran espectáculo que se volverá a repetir sólo en la función del 21 de diciembre del 2010. Quizás no estés vivo, así que asegúrate.


Preguntas frecuentes


1. ¿Puedo mirar el eclipse o me quedaré ciego?
Puedes, puedes. No te ocurrirá nada, como en un eclipse de Sol.

2.¿Por qué la sombra de la Tierra no es negra, como es la sombra de nosotros?
Ah, qué buena pregunta. Esto se debe a la atmósfera y las partículas de polvo terrestre.

3. ¿Se podrá ver en Lima o el cielo nublado panza de burro lo arruinará?
Se podrá ver, según anunció el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (SENAMHI). Claro, nadie les cree, pero tengo otra fuente. Según la NASA nuestra zona es una de las privilegiadas, así que más que seguro.

4. ¿El hombre llegó a la Luna o es un invento del SIN de Montesinos?
No responderé esa pregunta.
5. ¿Luna en inglés es Moon?
Fin de las preguntas.

6.¿Te cuerdas de esa canción "Eclipse total de amor"?
...


Fotos: NASA

febrero 15, 2008

Suicidas de 50 céntimos


Me incomoda un poco esas opiniones reduccionistas y peyorativas sobre los suicidas del amor. Y ni siquiera estoy hablando de los suicidas de novelas, de grandes poetas, de las míticas leyendas urbanas o rurales que llegaron a tus oídos. No, hablo de los suicidas que salen en el diario Trome. Sí, de esos: los del alcohol de tres soles, la cuerda sucia y el cable chueco atizado en carbón; los de las sábanas de hostales, la ropa interior hueca y la caca de cucaracha. Yo les concidero de un valor no deleznable y merecedores de mi respeto y ahora mi tributo a través de estas líneas.

De arranque planteo esto. Ellos tuvieron el valor de matarse, que no es nada fácil tomar esa decisión. Pues es bien sabido que hasta en el último instante el más determinado dudó. La conservación de la vida, quizás, el complot de las células para abortar la destrucción, tal vez. Lo cierto es que cuesta. Ahora bien, ayuda mucho el que le des vuelta a unas botellas del alcohol o te metas por la nariz algo, supongo; pero igual, ¡te vas a matar!, y requieres empuñar muy fuerte y templada el arma escogida.

Otra cuestión: ¿cuántos hay en la vida que se pasaron sin hacer nada importante, que vivieron sin pena ni gloria, que fermentaron entre el montón de la chusma mirando televisión y muertos algún bendito día de un ataque al corazón de tanto chocolate y cerdo que se tragaron? Al menos, se me ocurre, estas personas hicieron algo que valió la pena comentar a nivel nacional. Al menos, ellos imprimieron sus nombres en la tinta de un periódico para miles de personas, al menos, ellos asistieron (¿?) a una fama pírrica. Oiga, usted, pero se trata de un pasquín de 50 céntimos, ¿qué está hablando?, no sea peliculero. ¡Así sea!, ¡Así sea!, así sea... La abandonada e inerte pluma supo lo que era volar por ella misma y al caer cuánto se lo envidió el atento saltojo.

Pero bueno, lo primordial es conceder, creo yo, el justo homenaje a estas personas. Si el amor es la entrega al otro, ¿qué queda más allá de la entrega de la vida por él?, ¿qué hay más valioso que el derramar la sangre en ofrenda? Ese acto loco e incomprendido, sí, enfermo, en estos casos, quizás burdo, pero no menos apartado de la esencia: el abandono del ser por el ser. Una decisión importante, queridos amigos.


Tres se suicidan en 'Día del amor'

Tres jóvenes escogieron el 'Día de los enamorados' para suicidarse en diferentes puntos de Lima. Nicolás Huánuco Malqui (23) se ahorcó, al parecer deprimido por una decepción amorosa en su casa del jirón Los Lirios, Mz-K, lote 14, Villa Emilia, en Mi Perú, Ventanilla.
José Luis Espino (33) se colgó en su vivienda del jirón Huanchihuayla 127, en San Gregorio, Huachipa.
En Villa El Salvador, Jimmy Reyes Gallardo (30) se ahorcó con un alambre en su domicilio de la avenida Salvador Allende. (Diario Trome, 15 de febrero 2008).

Foto: "Hombre mirando al sudeste" de Subiela.

febrero 14, 2008

No a la mendicidad infantil


Ese niño subió al bus con un discurso distinto. Empezó diciendo "yo no tengo papá", así de contundente, y ahí puso la pausa. Fue un dardo directo al bobo. Está claro que le di unas monedas, como lo hicieron muchos otros. Se habrá llevado unos cuatro o cinco soles. Pero ahora me entero que no es dinero para él. Estos niños tienen a unos explotadores detrás de ellos que los obligan a trabajar para luego quitarles todo. En algunos casos estas personas incluso alquilan niños para mendigar, diez soles la jornada.

Ya se ha puesto la voz de alerta. La ministra de la mujer, Susana Pinilla, ha declarado que enfrentará este problema. Da un plazo de ocho meses. Veremos. Por lo pronto el alcalde de Surco, en un reportaje de Prensa Libre, propone no dar más dinero a los niños mendigos. Porque si estos abusivos ven que el negocio no es rentable, dejarán de exponerlos como carne de cañón. Hasta ahora se llevan una buena cantidad de dinero que utilizarán para embriagarse, drogarse o quién sabe qué.

Apoyo la propuesta. No demos -aunque suene extraño- más dinero a los niños. Ellos no deberían estar en las calles. Tendrían que estar en casa jugando como cualquier niño con familia. Deberían estar contando hasta 70 mientras juegan a las escondidas y no al alcance de depravados y delincuentes. Siempre funciona ponerse en los zapatos del otro. Si tienes hermanas pequeñas, hijos o sobrinos, imagínatelos así, en la calle. ¿No es un espectáculo agradable, cierto? A mí no me gusta.

julio 19, 2007

Fernando Vallejo nos hizo la chambonada

Qué pendejo este Vallejo. Él era la principal atracción de la XII Feria del Libro de Lima. Diarios y medios lo anunciaban como la gran figura. Pero no vino. Dicen que antes de subir al avión se arrepintió. Un par de personas me comentaron eso cuando sorprendido en la puerta veo que el escritor colombiano, ahora mexicano, había desistido venir a Lima. Tremenda chambonada.

Le he escuchado utilizar esa palabra a Fernando. "Chambonada" significa algo mal hecho. Y que mal. Que mal hecho. Qué decepción. Hasta el momento no hay una información oficial. Pero que va, ya fue. Falta saber por qué no vino. ¿Será que no lo dejaron venir con sus perros? ¿Será que se enteró que en Lima existen los pirañas, y él harto de violencia está? ¿Tendrá que ver algo Cipriani? Como saben él venía para presentar su libro "La puta de Babilonia". En el que llama "ramera" a la iglesia católica.

Un tipo particular Fernando. Se considera un perro. Desprecia la raza humana por miserable, asna, acabada, degenerada, chancrosa y abyecta. Piensa que Cortazar no sabía escribir, que la prosa de García Marquez es pobre. Que Dios es un moustruo y que la biblia es el libro de los incestos. Y tantas cosas contra tantas cosas, que nadie queda librado de sus diatribas, ni él mismo.

Me llama la atención que hace poco haya estado en Chile, donde brindó muchos elogios para los rotos, y que no venga por estos lares. Chile "muy ordenado", dijo. Allá presentó su libro. Por acá nada. Pero antes ya vino al Perú, lo dice en su libro "Entre fantasmas". Así que por ahora no compraré su libro. Hasta que se me pase la decepción o haya una buena excusa.

Pero antes de terminar este post, quiero decirte, Fernando, que aunque te acompaño abrazando un perro sucio, no puedo aceptar que me hayas hecho cruzar medio Lima para verte y que te ausentes así nomás. Le voy a decir a la Cobardona que ahora sí se anime, que ahora sí te lleve a ti y a tu Brujita. He dicho.