noviembre 17, 2008

"¿La mato?"


Saludo al señor que suele prepararme unas calientes tortas de jamón. Pero extrañamente ni me ve. Soy muy detallista con ese tipo de situaciones así que lo sigo con la mirada, pero parece estar desorbitado mirando una servilleta. Me siento al fondo. Una mujer de mandil blanco me atiende. De pronto él alza la voz y se levanta de golpe de su asiento para perseguir a la que imagino su nieta. Grita como nunca antes le había oído. Se saca la correa y amenaza a la niña. Ella se echa a llorar. "Cállese", le ruge él, pero le sigue mostrando la correa y la niña llora más fuerte.

No es difícil advertirlo. Está ebrio. Siguen con ese "juego". La mamá de la niña no se queja. No dice nada. En la tele Cantinflas. Me concentro en la torta. Le doy mordidas. Pero otra vez pasan cerca de mi mesa con su "juego". Esta vez la niña ríe. Él se ha guardado la correa y estira los brazos como un oso tonto. Se ve gracioso. En verdad es simpático. Así que dejo la torta para prestar más atención. La niña está alegre aunque no se le han borrado las lágrimas, que se evaporan de a pocos o terminan de caer por los estiramientos de su rostro.

Se abraza a mamá que prepara más tortas. Ella le dice que se vaya. El oso tonto apoya: "¡Déjala!". La niña no obedece. Él la arranca de su madre. Ella vuelve a llorar.

He terminado mi torta. El oso alcoholizado se pone entre la madre y la niña. La pequeña se queja. Entonces a este osito lindo se le ocurre una bromita. Vuelve a sacarse la correa por quinta vez desde que estoy aquí por tortas. Se va contra la madre y le hace un nudo al cuello. Mira a la niña que está a más de un metro debajo de sus ojos y le grita:

"¿La mato?"

La niña explota en llanto y ruega que no lo haga.

Busco a la madre. Ella no voltea, no dice nada. El oso se ríe. Para detener la escena, "el juego", le pido la cuenta. Esta vez sí se detiene en mis ojos. Se pone la correa y saca la cuenta de lo que le debo.

noviembre 16, 2008

Un ex lector de Perú 21



¿Qué le ha pasado a Perú.21?, ¿qué le pasa a Perú?

No debo ser el único. Muchos deben sorprenderse como yo, al punto de la risa y la sorpresa indignada, al leer sus páginas de la edición de hoy, domingo. Ayer, el día en que ya no apareció el Director del diario, crítico recurrente del gobierno CORRUPTO de Alan García, la portada ya era de vergüenza. ¿Sí la vieron? Algo así: "Baja la gasolina, gracias a las medidas del Gobierno". No sé si lo leí mal pero le faltó un "¡bravo y hip hip urra por Alan!" o quizás sí estaba ahí, no perdí el tiempo en leer todas sus páginas.

Hoy la portada: Mulder "choca con Simon". Foto amplia de los caninos gestos de Mauricio. El rostro severo e implacable. Esa portada don Mulder la tiene que coleccionar. Yo creo que la pondrá pegada en la pared de su oficina en un marco dorado, algo apropiado.

Sigamos leyendo titulares del diario:



-"Rómulo León no quiere que lo imiten como rata". Bien, o sea, ahora vemos por donde va la nueva línea editorial del diario. No sólo es el estrenado portavoz del gobierno, sino que también se convertirá en el difusor de las querencias y exigencias del CORRUPTO Rómulo León. ¿O estamos hablando del mismo trabajo?

Ah, pero qué tendencioso es usted. ¿Por qué no revisa los interiores del diario? Ok. Vamos.

-"Sube la aprobación presidencial". Ah vaya. Eso le debe alegrar mucho al Presidente. La nota agrega que quizás esto se deba a la "posición firme que él ha tenido frente a los petroaudios". Qué buen terciopelo la que se maneja esa franela.

-"Dicen que salud de Fujimori desmejora". Uhm, pobrecito. ¿Habría que indultarlo, no? Alan, no seas severo con este anciano y demuestra tu buen corazón.

-"Apoyarán a las regiones". ¡Eso! ¡Vamos, carajo!, que a este gobierno no lo para nadie. Ni menos una tira de mentirosos blogeros y periodistas sarnosos que les gusta desestabilizar al país con información y seguimiento a la CORRUPCIÓN. Pero si eso no importa. Lo que vale y cuenta es que el aprista y Presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, anuncie que se va a destinar un dinerito del presupuesto a las regiones para su desarrollo. ¡Bravo!

La prensa tiene cada vez mayor descrédito. Acaban de asesinar a Perú.21. Yo sugiero que ya nadie compre ese diario. Es una burla que ayer ni siquiera hayan tenido, un poquito, la astucia de enmascarar su nueva línea editorial de apoyo al gobierno. Si antes ese diario le metía palos, ahora, con una premura de cuadrada militar, le endilgan alabanzas y mimitos. Qué porquería.

Algo curioso. Siguen publicando a Heduardo, y él sigue ahí dándoles finos pellizcos. El de hoy fue con turbo y voltereta incluida. Magistral. Lo resume todo:




"Gracias Rómulo León por permitirnos saber quién es quién en el periodismo nacional"


"Gracias Rómulo León por descubrirnos que la libertad de expresión sólo es una ficción"


"Gracias Rómulo León por recordarnos que poderoso caballero es don dinero"


"Que Dios os premie porque éste sí es un verdadero servicio a la nación"


Amén. Que le den la Orden "El Sol del Perú" en el grado de Gran Cruz.

Yo regresaba, ya de noche -en los burros, esos buses blancos enormes Daewoo-, de mis clases de periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Una figura femenina a un costado de la pista repartía algo. Estiré mi brazo para no perderme el regalo. Estaba decidido a tener un ejemplar porque, a medida que la Daewoo se acercaba a la figura de curvas, noté que se trataba de un diario, o algo escrito en varias páginas en formato tabloide. No podía perderlo. Tenía que saber qué decía ahí. Se llamaba Perú.21. Y tenía el sello de CORTESIA. Lo estaban regalando. Era un nuevo diario y esa su edición cero. Luego, también en la Universidad, en mi clase de Redacción con Carlo Trivelli, nos entregaron copias de diarios. Se trataba de identificar cómo se escribe correctamente una columna. Había muchos ejemplos de cómo no hacerlo. Dentro de lo correcto estaba la firma de Augusto Álvarez Rodrich.

Perú apesta. Lo siento hasta aquí, a miles de kilómetros, y no me perturba el olor de otras rarencias. Esos señorones que se han estado cargando en peso al país, con sus mentiras y sus sucias jugadas, no piensan amedrentarse por algunos ciudadanos. Harán de todo por seguir dirigiendo, controlando, ordenando, fiscalizando y haciendo de la "faena" un sustantivo que significa inexorablemente: el trabajo diario de ganar más dinero a cuestas de un país de mierda, de gente bruta y voluntades arrodilladas. Un faenón.

Eso creen.

¿Qué poder tiene la gente que no lo acepta?

Casi no escribo en el blog porque he visto que otros lo hacen muy bien. Su labor es de mayor importancia. Allí blogs como el del señor Alejandro Godoy. Hay que seguir hablando. Protestar. No aceptar la mano sucia que templa al bosque furioso.

octubre 07, 2008

¡Taxi!



Llegar a un lugar desconocido es una aventura. No sabes qué es aquí, qué hay más allá. Las calles te son ajenas, las direcciones novedosas, los autos sin sentido se te van a la nada. Es como empezar grietas en el universo. No sé si esto es claro. Me refiero a un mundo nuevo que a cada tramo se abre a tus ojos. A la vuelta de la esquina unos huecos grandes llenos de agua del cielo encharcada te dan su luz. No se espante encontrar un caballo amarillo gigante.

Estas pequeñas conquistas personales en el mundo están acompañadas de un personaje: el taxista. Hoy pienso en ellos pues me he topado con un gracioso. Le doy la dirección y el coche va por otro rumbo. Lo sé porque nos hemos detenido a preguntar -a petinción mía- y la amable señora que nos orienta dice que estamos lejos del lugar al que pretendo llegar. La lacra que está a mi costado tiene una cara de embustero distraido arremangando el orificio sur en ensayo de un plácido silencio. Llamo por teléfono. Le dan las indicaciones que no puede desconocer. Arranca.

-¿Estaba lejos no?- le comento con sarcasmo. Él no lo entiende.
-Sí, y por aquí no pasa mucho taxi.
-O sea que va estar difícil salir.
-Si quieres te doy mi teléfono y me llamas cuando sales.
-A ver.

Me da su nombre. Agrego la "m".

Al menos es bueno saber que esta especie no abunda. La mayoría son de otra clase. Algunos de ellos mis amigos y cada vez que viajo llamo a uno especialmente. Tiene salsa selecta en su unidad. Por él conocí a los Diablos Locos. Ahora escucho esa música y ya no me acuerdo de...

octubre 02, 2008

No hay melones



Crisis financiera. No hay melones. No hay melones en mi vaso grande de frutas con yogurt. Sólo plátanos y papaya. Oh, diablos, te das cuenta que la crisis sí te llega, que por fín la sientes. No, es tu idea, qué tiene que ver la crisis de Estados Unidos con los melones de estas tierras, no seas extravagante ni ridículo. Esto no es la bolsa, se trata de melones redondos y jugosos. ¿Ah, no? Qué pedazo de tontería. Pregunta y verás:

-¿Oiga, porque no le puso melones? Hace varios días que sólo plátano y papaya.
-No hay melones, joven. Muy caro. Ni los mismos comerciantes del mercado lo compran porque está tan caro. No hay.
-Ah...

¡El camión! Un peso más. Todo sube. ¿Sabes, qué no sube? ¡El sueldo! Bueno, además de eso, que es la respuesta más trillada, de lo más primario. Además de eso, vamos, tú puedes, haz un esfuerzo... ¿No sube... al poder alguien con la suficiente decencia de hacer algo por no robar, repartir equitativamente la riqueza y sin resquicios de ezquizofrenia o retardo mental para inventarse guerras en pro de intereses particulares y miserables?

-¡Uao!, no había pensado en eso...
-¿Qué pensaste? A qué te referías...

septiembre 22, 2008

Me vieron muerto

¡Ah, sumamente curioso! No pude evitar algo de fulgor en los pelos que me envuelven al oír que me vieron muerto. ¿De qué se trata? Mi desconcierto era aun mayor, pues la persona que me relató esta -si se quiere- macabra visión, empezó su alocución con un contundente "te vi muerto". Palabras, creo, nunca antes puestas frente a mí. Le hice algunas preguntas rápidas del tipo ¿cómo?, ¿de qué hablas?

Y ahora que lo recuerdo mi expresión facial era de gozo o de alguna especie de ridícula incredulidad. Cavilo cuidadosamente en la posibilidad de que en menos de un segundo pudo existir en mi cerebro esa duda metafísica que acompaña con gracia a ciertas personas. ¿Qué soy yo?

Frente al espejo y arrobado como chispa de vela por el viento que la agita miro mi rostro. No yo. La imagen no es la voz que piensa y se interroga, no son míos esos contornos y esa sonrisa siempre dispuesta. No puedo olvidar ese instante. La bombilla amarilla, el espejo de marco dorado. De cabeza.

Esta persona que atrajo toda mi atención me dijo las circunstancias de su comentario inusual. Estaba, me cuenta, dispuesto yo en un ataúd con algunos de los implementos que me caracterizan. Recuerda que le asombró verme en tal estado y hasta preguntó:

-Pero por qué tiene puesto eso, si ya no lo necesita.

Alguien le dijo:

-Así era él.

septiembre 17, 2008

Amo a mi hermano mexicano



Amo el canto de zenzontle
pájaro de cuatrocientas voces,
amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero más amo a mi hermano: el hombre.
(Netzahualcóyotl)

Otros gritaban porque la muerte los alcanzó. El lunes 15 de septiembre del 2008 la violencia escupió la bandera mexicana con sangre.

septiembre 14, 2008

Esperando el gol peruano



Llegué tarde a mi departamento el miércoles. Busqué en los canales de cable si todavía pasaban o repetían el partido de Perú con Argentina. No sabía la hora del encuentro, pero busqué mucho, hasta casi la una de la mañana. Seguramente aquí en Veracruz casi nadie más hacía esto. No he visto ningún peruano en todo el tiempo que llevo en este país.

Al día siguiente mi amiga Lorena tenía en su nick "un empate con sabor a victoria" o algo así, que me disculpe ella si la cito mal. En la noche del jueves me encuentro con el partido en televisión. Los últimos 20 minutos, me alegré, con mi coca (cocacola) en la mano y unos cacahuates (maní) japoneses me puse a disfrutar como todo peruano que ve a su selección. No recuerdo si afuera llovía, aunque da igual, aquí casi todos los días llueve. El hecho es que pensaba que el empate al que se refería Lorena era el cero a cero que estaba viendo. Me pareció, analizando en ese instante, de lo más mediocre creer que un empate pueda tener algo de alegría si se juega en Lima. No lo entendía. Cuando llegó el gol argentino, la cosa cambió. De inmediato supuse que se venía el gol peruano, pero igual no llamaría a ese empate una victoria. Los minutos pasaban y ese gol no venía. Me angustiaba y la coca se me acababa. Por cierto, menuda adicción de los mexicanos a los refrescos (gaseosas). Me he convertido. A la semana debo tomar mínimo unas siete cocas. Les estoy haciendo millonarios a los chicos de la CocaCola. Dicen que en EEUU les va muy mal y que México prácticamente los está salvando... bueno, pero ese no es el punto.

Cuando faltaban apenas segundos y vi la pelota en las piernas de Messi y en plena área peruana juré que todo estaba perdido. Empecé a enojarme con Lorena por darme esa fatua ilusión, a no entender a qué empate y victoria se refería si, lo que estaba viendo a colores, era mi primera derrota de la selección en televisión fuera del país. No daba ni 10 centavos por un gol peruano, todo estaba perdido. Tal como pensaron muchos de los que asistieron al estadio y empezaron a abandonarlo antes de que se dé el pito final. Eso me entero por la columna de Pedro Ortiz. Pero no. Grité ¡GOOOOL! como un loco aquí sin un coro que me acompañe en las calles y en las otras casas. Juan Vargas es un grande.

La incertidumbre dispara la felicidad. La última jugada, el último segundo y Perú pudo gritar el gol. Entiendo ahora el sabor a victoria. ¿Habrán más alegrías para nuestra selección?

A inicios de junio, cuando llegué a México, un día antes jugaron mexicanos y peruanos. Fue una goleada a favor de los primeros. ¿Viste el partido?, me preguntaron los amigables mexicanos que me recibieron. Yo estaba viajando, les dije que no. "No importa, chavo, te lo grabamos". Es bueno que no me interese mucho el fútbol, pero es malo no tener una selección de la cual presumir fuera del país.

Foto: Rio Negro